El sábado pasado, 19 de agosto de 2017, visité un proyecto del que había oído hablar desde que llegué a Senegal. Finalmente pude coordinar con Mansour Ndiaye, el director de la APAF Senegal (Asociación para la Promoción de la agrosilvicultura y de la forestería) para entrevistarlo y visitar una parcela en Mbour.

Mansour es un agrónomo jubilado, que en lugar de relajarse luego de una larga vida laboral como agente gubernamental en agricultura convencional trabaja incansablemente para difundir una técnica muy interesante que según él, es la solución a todos los problemas ambientales: la plantación de árboles ‘fertilitarios’ (que fijan el nitrógeno en el suelo y fertilizan la tierra) en combinación con la horticultura.

La APAF empezó en Togo en 1992, luego se integró Burkina Faso en 1998. En 2013, la organización empezó las prácticas en Senegal en las comunas de Malicounda (región de Thiès), y luego en la región de Kédougou, Tambacouda y Fatick. Finalmente, en 2015, la Costa de Marfil, Mali y Camerún pasaron a tener una sede igualmente.

Su proyecto consiste en trabajar con pueblos interesados en plantar árboles en los terrenos privados de los productores. El comité agroforestal del pueblo elige uno o más encargados del invernadero. Este año, trabajan con 28 pueblos, con un objetivo de plantar 150 000 en total. Con un promedio de 20 productores por localidad, se les entregan todos los materiales y se les da la formación necesaria para el éxito de la actividad.

Cada productor seleccionado debe cumplir con cuatro requisitos:
-Tener un terreno propio
-Tener acceso al agua ósea disponer de un pozo propio
-Contar con la protección del terreno por medio de vallas de arbustos u otro medio
-Comprometerse a respetar las reglas e instrucciones de la APAF

Por el momento, el programa es de 5 años, en donde se planta y también se forma sobra las técnicas de poda, injertos y cuidados generales. Los primeros dos años se plantan unos diez mil y luego los encargados dan el seguimiento necesario.

En este momento, la APAF Senegal cuenta con seis empleados: el coordinador, una contadora y cuatro técnicos que visitan los proyectos y hacen el seguimiento desplazándose en moto de pueblo en pueblo.

El agrónomo me explicó que la selección de especies está basada en varios factores siendo los más importantes la rapidez del crecimiento y la capacidad de fijar el nitrógeno en el suelo para reducir el uso de abonos químicos y mejorar la calidad del suelo. Basado en los censos de vegetación del país de los años 50, eligieron muchas que estaban presentes en esa época pero que con los problemas de desforestación ya no se encuentran más en el país e hicieron llegar de otros países africanos. También cultivan algunas de otros continentes, si las características así lo justifican. Otra obra importante y siempre consultada para definir la vegetación indígena es la “Flora del Senegal” de Jean Berhaut publicado en 1954.

En la elección de las especies juegas otros factores, como la posibilidad de usar las hojas como alimento para el ganado, y la madera como combustible, esto con el objetivo de disminuir la tala en zonas boscosas. También se priorizan las de crecimiento rápido, que en dos o tres años ya hacen una diferencia en la mejora de los suelos.

Aquí se puede ver la lista de las principales especies utilizadas (nombres en francés e inglés cuando disponibles y en latín) además el lugar de origen:

1. Albizia chevaliéri desde Senegal hasta Camerun y Chad
2. Siris, Lebbek tree, Albizia lebbeck en la zona Indo malaya, Nueva Guinea y Australia
3. Silk tree, Chinese albizia, Albizia stipulate de Asia
4. Apple-ring acacia, Kadd (en Wolof), Acacia albida de África Central
5. Morinda lucida de África Tropical: de Senegal a Camerún, Sudan y Uganda, Angola, Zambia y Tanzania.
6. Leucaena leucocephala de Mexico y América Central
7. Umbrella thorn, twisted Acacia, Acacia raddiana de la sabana y del Sahel de África (especialmente Sudan), también en el Medio Oriente
8. Arbre à pluie, Monkeypod, Samanea saman de México al Brasil
9. Quickstick, Gliricidia sepium de México y América Central
10. Pois d’Angole, Pigeon pea, Cajanus cajan de India
11. Acacia mellifera de África del este y del Sur
12. Cassia siamea de Asia del sur y sur este

Senegal cuenta con muchas acacias (como por ejemplo A. seyal, A. Senegal, A. nilotica, etc.), en la familia de las leguminosas, cuya característica es precisamente fijar el nitrógeno, pero son consideradas menos eficaces que algunas otras exóticas como la Leucena por ejemplo. Hay otras que cumplen el rol de fertilizar pero son de crecimiento más lento, como el Kadd (Acacia albida sinónimo de Faidherbia albida).

El término “fertilitario” fue primero utilizado por el belga Huges Dupniez en su libro “Agricultura tropical y explotaciones familiares en África”, 2007, en donde se indican todas las ventajas de la inclusión de estos árboles en las culturas hortícolas o cerealeras.

Las ventajas son las siguientes:
– Fertilización del suelo, enriquecimiento en materias orgánicas
– Desarrollo de la biodiversidad des zonas cultivadas et estabilización del medio
– Adaptación a los cambios climáticos permitiendo de temperar el microclima del suelo y haciendo que la evaporación de los cultivos disminuye
– Mejorar la porosidad del suelo y de su capacidad de retención de agua y de elementos nutritivos
– Diversificación de las fuentes de entradas de dinero por la producción de madera combustible y de obra como también de alimento animal
– augmentation des entradas por économie de compra de fertilizantes y de tratamientos

Contrariamente a lo que se pueda pensar, la sombra producida por los árboles no afecta el crecimiento de las plantas, al contrario, en un país con un nivel de insolación tan elevado, la sombra es bienvenida y la economía en el regado es de una mitad de agua utilizada. Por otro lado, en el mes de mayo, antes del periodo de lluvias, que comienza en julio, se recomienda podarlos, para permitir el crecimiento del maní y los cereales que se plantan en este periodo (mijo, sorgo). En el periodo de sequía, que empieza en octubre, las hojas ya estarán creciendo y esto no afecta los cultivos hortícolas. Este proceso se repite desde que tienen dos años y medio o tres de edad.

El señor Ndiaye me cuenta también de los cambios que ha visto a través de los años. Cada vez hay menos lluvias y árboles, un círculo vicioso que no termina. En los años 60 se emitieron permisos de tala, esto, junto con las talas ilegales, y la sobreutilización de productos químicos en la agricultura, han hecho que las tierras sean cada vez más pobres, los suelos mineralizados, los bosques cada vez más lejos y el desierto cada vez más cerca. Las consecuencias previsibles…un éxodo rural, los jóvenes abandonan el campo de sus familias para buscar una vida de sobrevivencia en las grandes ciudades.

La Dirección de Aguas y Bosques del gobierno hace campañas de plantación en tierras públicas, hasta unas 40 mil hectáreas por año, pero luego no siempre dan seguimiento. Muchos árboles mueren y muchos son cortados ilegalmente, ya que se considera que no están en terrenos privados. Por eso mismo, APAF solo planta en terrenos privados, haciendo los propietarios responsables del éxito de la plantación.

La presencia de árboles fertilitarios propone una esperanza en la mejora de los suelos y en la agricultura. El objetivo es disminuir el nivel de desempleo y a largo plazo, aumentar la retención de humedad, las lluvias y hasta el nivel de las aguas subterráneas, sin contar con una disminución de la erosión y hasta del calentamiento global. Algunos arbustos indígenas como el Ngui nguiss, (Piliostigma reticulatum, un arbusto presente en la zona del Sahel de Senegal y de Mauritania hasta Sudan) y el nger (Guiera senegalensis) tienen la capacidad de aspirar aguas subterráneas aumentando la humedad general del suelo, lo que beneficia las culturas.

Algunos productores han hecho experiencias de regeneración natural asistida, aislando una parcela de terreno y dejando que la naturaleza siga su curso. Los resultados son muy alentadores, formándose bosque en pocos años. La APAF recibe estudiantes de varios países que vienen a aprender las técnicas particulares de agrosilvicultura. Al mismo tiempo, tienen proyectos de investigación a largo plazo en colaboración con universidades sobre la variación de la presencia de los minerales en el suelo, el impacto en la resistencia de los cultivos a plantas parasitas y depredadores y la conservación de granos usando técnicas ancestrales.

Mansour termina la entrevista diciéndome que él trabajo toda su vida profesional en agricultura convencional, vio los estragos que se han hecho en el ambiente y ahora está totalmente convertido a la agrosilvicultura. Según él, es su segunda religión, en la que cree fuertemente. Concluye con el hecho de que no se puede desarrollar una agricultura sostenible sin árboles. Su cultivo es la solución a todos los problemas actuales de la agricultura y de la degradación ambiental. Puede parecer un poco extremo, pero si analizamos paso a paso, podemos darnos cuenta que es real, ya que en el mundo natural todo está conectado, y pocas cosas conectan más el suelo, el aire, la tierra y el sol que los árboles.

Fuentes:
“Agriculture tropical y exploitations familiales en Afrique”, Huges Dupniez, 2007
“Flore illustrée du Sénégal”, Jean Berhaut, 1954
« Projet APAF » Sénégal 2017-2019

Fotos:


Mansour Ndiaye y un Samanea saman traido de Togo


Vista de una parcela con árboles fertilitarios en Mbour

Las siguientes fotos muestran diferentes etapas del proyecto (Crédito APAF):


Cultivo de árboles para proyectos APAF


Albizia lebbeck de 2 años en Médina Sarakolé, Sénégal


Foto tomada el 5 Juillet 2017 en un campo cultivado hace 30 meses


Talleres de formación sobre la silvicultura aplicada a la agricultura